Si hablar y dar ordenes constituía el modelo de los años 50, saber escuchar caracteriza el perfil de los años 90.Si sabes escuchar, muchos irán a hablarte. Sé atento, silencioso, recogido. Tal vez, antes que pronuncies una palabra constructiva, el otro se habrá ido, feliz, liberado, iluminado. Pues lo que inconscientemente esperaba no era un consejo, una receta de vida, sino a alguien en quien apoyarse.
Lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar qué es lo que se piensa.
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